El Autoamor Consciente
A menudo, cuando compartimos sexualidad con otras personas, ponemos la mayor parte de nuestra atención afuera. Esto puede suceder por múltiples razones…quizá porque nos enfocamos en dar placer, quizá porque necesitamos estímulos visuales (o el estímulo de las señales de placer de nuestra pareja) para poder conectar con nuestro propio disfrute (a esto le llamamos placer indirecto). Quizá por inseguridad, por necesidad de gustar o de buscar la validación fuera…y un largo etc de patrones que pueden haberse puesto en marcha.
Sin embargo, si quiero vivir una sexualidad más real y satisfactoria, primero debo saber qué quiero, qué me gusta, qué no, cómo está mi cuerpo de disponible y abierto realmente en cada momento. Es decir, necesito conectarme con mi sentir y desarrollar habilidades de autoescucha y de autoatenderme. En el enfoque de la Sexualidad Somática, hay una práctica fundamental que llamamos Autoamor Consciente, que nos sirve para entrenar estos aspectos.
El Autoamor consciente es un momento que te reservas contigo mism@, para atenderte, cuidarte, escuchar lo que necesitas desde el cuerpo. Es un espacio de autococimiento, donde puedes darte permiso de explorar tu cuerpo, tu placer y erotismo, dejándote llevar por las sensaciones y lo que vaya surgiendo, o bien poniendo alguna intención a la sesión, según prefieras.
Al volcar conscientemente tu atención a ti mism@, la capacidad de percepción de tus sensaciones puede ir aumentando. Es posible que también aparezcan emociones, y todo ello te dará información valiosa sobre tu relación contigo mism@ y tu sexualidad. Las sesiones de Autoamor te dan la oportunidad de entrenar y desarrollar nuevas habilidades eróticas y de intimidad contigo mism@.
Te dejo aquí algunas sugerencias que pueden serte útiles si te apetece sumergirte en esta práctica tan fundamental y nutritiva:
-En tus primeras sesiones te recomiendo simplemente dejarte guiar por los impulsos que surgen espontáneamente. Si te escuchas, descubrirás que tu cuerpo tiene una sabiduría innata que se irá desplegando a medida que practiques
-Con la práctica, puede que surjan ganas de enfocarte en algún aspecto específico que despierte tu curiosidad o deseo, puedes poner entonces una intención exploratoria que guíe tu sesión (algunos ejemplos pueden ser: enfocarte en alguna parte de tu cuerpo poco explorada habitualmente, o permitirte ampliar tus movimientos, poner atención en tu respiración o en dejarte expresar sonidos. Puede que quieras explorar nuevos modos de tocarte, o utilizar objetos o juguetes sexuales, o diferentes estímulos sensoriales para despertar tu erotismo, o simplemente poner música y bailar…)
-Te recomiendo que si tienes un límite de tiempo te pongas una alarma y cuentes con un mínimo de 30′ para la sesión, aunque si puedes regalarte más tiempo, todavía mejor.
-Déjate sentir qué necesitas para prepararte para la sesión, quizá quieras ducharte, o ponerte algo especial o hacer algún ejercicio previo que te ayude a aterrizar en el cuerpo
-Prepara con amor el espacio donde realizarás la sesión para que sea acogedor y tengas a mano todo lo que puedas necesitar
-Ten en cuenta algunos elementos que ya he nombrado y que pueden ser puertas para ampliar tu experiencia y salir de bloqueos o patrones habituales: la exploración del movimiento, la respiración consciente, la expresión de la voz, la atención plena y la exploración de diversos modos de tacto (puedes incluir el toque con aceite y por todo el cuerpo, en vez de focalizar en tus zonas habituales)
-Ten en cuenta que la idea es regalarte un espacio de conexión contigo mism@ y de atención a tus necesidades, te recomiendo entonces dejar fuera cualquier exigencia o presión que puedas estar poniéndote, más interesante que el hacer es simplemente dejarte ser
-Para cerrar la sesión es importante que te tomes al menos 5-10′ de reposo para integrar la experiencia
-Puede ser muy rico también que después tomes algunas notas para ayudarte a aterrizar lo más significativo de la experiencia e integrarla mejor. Quizá puedan inspirarte las siguientes preguntas:
¿De qué me doy cuenta?
¿Que ha sido nuevo para mí? ¿Dónde he sentido dificultades?
¿Qué nuevas curiosidades o deseos se me despiertan para seguir explorando?
Si decides iniciar camino con esta práctica maravillosa y sientes compartirme algo de tu experiencia, no dudes en escribirme, estaré encantada de recibirte!

